martes, 10 de enero de 2012

Santos becarios científicos


La biografía empinada de Einstein requiere detenerse en paradores por el camino, y pasar alguna noche leyendo El zoo cuántico de Marcus Chown o Agujeros negros y tiempo curvo, de Kip Thorne, para proseguir la marcha cuántica con Einstein sin que se nos salga la cadena.

Fascina aprender que a velocidades cercanas a la luz, el tiempo se dilate y el espacio se curve, que el tiempo vaya mucho más despacio y el espacio sufra deformaciones; que veamos la Luna siempre un segundo en el pasado, o el Sol ocho minutos en su pasado; que si el cielo es negro por la noche es porque la luz de millones de estrellas que no vemos, aún no ha llegado desde el origen del universo debido a la distancia a la que están; que el tamaño del universo es tan desproporcionadamente gigantesco respecto a la escala del ser humano, y más, que nos hace ser un boñigo insignificante y tocahuevos.

Nuestra evolución como especie sigue su ritmo. Ya no quemamos científicos en la hoguera por desafíar teorías supersticiosas de mafias que administran el miedo. La naturaleza, nuestro medio, es todo menos simple, siempre se ha movido por encima del encaje de nuestra capacidad. Y muchas veces hemos necesitado sentenciar que teníamos una explicación suma para todo, pese a que la naturaleza continuamente nos regatea, humilla, mea, en un repliegue más de su fondo inabarcable. El clima, los virus, la energía, el cosmos, el cerebro, son investigados cada día de la semana por miles de científicos a la vez desde todas partes del planeta. A veces se nos olvida.

Nuestra evolución continúa inevitablemente a medida que el individuo común es más científico, como siempre ha sido. Pero como la ciencia es construcción, no se toma conciencia a simple mirada. Llegará un día futuro, en que la ciencia será un contenido continuo en redes sociales y medios de comunicación, y no estará de refilón como en la actualidad. Los científicos, antes quemados, ahora mal pagados y en el anonimato, gozarán de un prestigio público y remuneración que ahora tienen los actores, jugadores de fútbol y ejecutivos de bancos privados [algún día del tercer milenio, también se pagará bien al directivo de un banco público eficiente]. España invertirá no un 1 % del PIB a investigación, sino 20 o 30 veces más. Parece increíble, como la televisión para los neandertales. Nos daremos cuenta todos, que quien realmente hace progresar la humanidad es la ciencia, quien realmente economiza y sanea las finanzas son los hallazgos científicos, antes se creía que era el espíritu de Dios, y ahora, muchos creen y practican queeselBarça (y no es inexacto, no jodamos).

Este mundo funciona todavía así. Hombres clave para la especie pueden llegar a malvivir con una donación-beca que se les pasa para investigar remedios básicos para todos, y su carácter proactivo, poco materialista y un tanto freakie en medio de una universidad de Arkansas, aguanta, calla y vive, sin joder al resto y sin ánimo de venganza misántropa justificada.
Por el otro lado, unos hijos de la gran puta economistas, que hicieron de plantas en la tierra de la facultad para que les creciera dinero en la cabeza, se subieron al camión del mundo de las finanzas que llevaba al casino más grande de la historia, la cagaron por cortos de sustancia gris y allí están intentando protagonizar la secuela de la aventura, porque no existe cobertura legal inventada que nos proteja de estas plagas... todo esto demuestra que, todavía queda mucho por hacer para garantizar la supervivencia de nuestra especie, objetivo no marcado por ningún gobierno, aún.

1 comentario:

Yves Gerbeau dijo...

Dues coses.
1-Una pregunta; si això és així: "que si el cielo es negro por la noche es porque la luz de millones de estrellas que no vemos, aún no ha llegado desde el origen del universo debido a la distancia a la que están". Quan la llum aquesta arribi, ja no hi haurà nit? Buf, un milió de poetes romàntics dirigits al suïcidi...

2-Crec, com tu, que la ciència és la clau de l'evolució, però no ens enganyem, la ciència només existeix en termes econòmico-militars. SI no serveix per guanyar terres o diners, no serveix. Després ja s'adapta a la vida civil, però la ciència és l'eina d'autodestrucció que tenim els humans. Investiguem per matar-nos.

Per sort, ho reencaminem tot...