viernes, 15 de agosto de 2014

La mirada panorámica de los 20


Poco tiene que ver la mirada a la vida desde los treinta y tantos, con la que teníamos a los veinte años. Entonces, la vida se veía como desde un mirador, era una mirada panorámica, que es como se mira a lo desconocido, a lo inexplorado, subidos a todas las referencias de oídas que nos habían dado. Desde un mirador todo parece abarcable, al alcance de la vista, en una escala tramposa que nos hace gigantes.

Luego toca ser una parte pequeña engranada en aquel todo-resumen, una de esas figuritas que se ven a lo lejos desde nuestro yo gigante que todo lo abarca. Puede que a los veinte, el superego ya haya sido domesticado en su versión personal, pero ese ego inflamado aún resista en su dimensión social, pues eso de la sociedad todavía no lo hemos experimentado más que en su modo alevín y juvenil, sin muchas presiones de por medio. Nadie se visualiza como un bregador de la vida, que es lo que la mayoría acabamos siendo, como un luchador de pelotón que resopla y nunca gana etapas. Al contrario, nuestro plan es nítido y limpio, acabar los estudios, trabajar de aquello, formar una equilibrada familia, disfrutar de la vida. Como una línea de metro, con cuatro paradas, a toda máquina y con olor a nuevo.

La realidad, tiene más que ver con despertar de ese sueño y encontrarte metido a los treinta en un ruidoso y tupido maizal de la guerra del vietnam simulada. Quedó atrás la visión panorámica, ya es tiempo real, todo cobra una mirada más cortoplacista, es cuestión de hacer caso al cholo e ir partido a partido, el soñómetro ya se quedó en el trastero. Digamos que las expectativas tiralineadas de línea de metro, comenzaron a ganar en tortuosidad, desvíos y laberintos. A cambio, aquella mente simplista e inflamable pasa a ser robusta, creativa y a prueba de huracanes. Entremedio, envejecemos, que es la putada más grande, y a eso, como a la sequía de dios, sólo le salva el sentido del humor y tomárselo todo como un chiste, la vida como una fiesta, en que se celebra eso, estar vivo, a pesar de todos los sueños que nos vendieron por el camino.

1 comentario:

Yves Gerbeau dijo...

ep! feia temps q no entrava! bon post, la veritat és que le visions són sempre diferents i la teva comparació seons edats és molt encertada.
felicitats!