miércoles, 12 de marzo de 2014

ColorínDenverColorado


Me cuesta rescatar de las catacumbas de la memoria mis primeros escarceos con internet. Nos remontamos a los años 1997, 1998. Aquella prehistoria que precede esta nueva era de las cosas, y el mundo, en internet.

De cuando usaba Altavista como buscador, ¿quién me enseñó qué era un buscador? Salimos del colegio donde esa planta de internet no le dio tiempo a crecer ni ocupar ningún temario, y ya en la esplanada libre y autónoma de los años universitarios apareció aquel fenómeno que hoy inunda nuestras vidas. Bendita universidad semiprivada o semipública - Pompeu Fabra - que tenía una cañería donde el internet iba rápido, es decir, no con un módem que gemía y se retorcía mientras te daba tiempo a hacerte la manicura, la pedicura, casi incluso la tanatopraxis. Nos colábamos allí los foráneos de su biblioteca, y hasta acabamos navegando, vocablo poético que siempre se ha referido a tener más de tres ventanas abiertas mientras exploras el mundo sentado en un pupitre de madera. La Informática por fin cubría el mundo, lo contenía, se había recreado el mundo de forma virtual al alcance de unos milímetros. La historia nos había regalado un utensilio enciclopédico. Nuestra mente se haría cíclope con sólo pulsar unos botones. Tal vez el mayor regalo que nos hemos hecho en el último siglo. ¿Cuándo será festiva la efeméride de aquel primer intro en internet?
Hasta se podía ligar por ondas. Años de nescafib, pseudónimos, y pesca de caña en grupo y de día en la oscuridad interior de los servidores. La felicidad llegaba por fría vía electrónica incluso hasta nuestro segundo cerebro (o primero).

Después un padre explorador permitiría instalar relativamente rápido el primer módem en casa - el de los ruiditos sufridos y rituales - como un módem tribal que hacía venir la lluvia. Y así acabó la era de la industria de la intermediación  - luego Google devoró a los millones de comisionistas -, y todos viajamos mucho y fuimos muy felices. Colorín colorado.

2 comentarios:

Yves Gerbeau dijo...

Recordo quan vam posar-nos Internet a casa... Tots molt il·lusionats però ens fèiem sempre la mateixa pregunta... per connectar-nos amb qui? si ningú en té! La meva compte de Yahoo la conservo des d'aleshores, no fa massa em van enviar un mail celebrant que fos dels primers usuaris. I és més, encara conservaria la mateixa contrasenya sinó fos pq em van robar l'iphone i mho vaig canviar. Quins temps, realment hem viscut un fet històric extraordinari...
Per no parlar del tema Wifi... Casa mons pares, abans del WIFI, era un laberint de cables per connectar els ordnadors a Internet... Ma mare es cagava amb tots nosaltres...

El autor dijo...

Et recomano aquesta lectura, que em va inspirar el post:

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2014/03/11/actualidad/1394554623_973239.html