jueves, 9 de marzo de 2017

Infelicidad


Hay una clara moda psicológica en salir cada día a pescar la felicidad como quien se dedica profesionalmente a la pesca del atún. 
Gente mentalizada y convencida de que la felicidad nos espera a la vuelta de esta esquina o la otra. 

¿Y en qué BOE se publicó que la felicidad se había quedado en paro, o incluso le habían dado la minusvalía?

Porque salir cada día a una cita con la felicidad, arreglados... como todos decís "con actitud", implica un desplante a la infelicidad. 

Que un artículo se llame infelicidad, ya es cierto tabú psicológico en esta era del pensamiento positivo. 
Suena mal, da yuyu, ya que es una realidad desterrada de nuestro horizonte.



Entiendo la expulsión de la infelicidad. Es más, con esta actitud se la está aún agarrando de la camiseta y de alguna manera se la está echando.


- No te quiero más.

Por eso cada mañana en un facebook me/te/nos lo recuerdas.

Por eso Mr. Wonderful hace tazas, alfombrillas de ratón, toallas, diademas y todos los objetos visibles imaginables. 

El merchandising de las aspiraciones personales. Hay que visibilizar la felicidad, pancartearla, hacer una manifestación de ella porque no está.

El "yo quiero ser feliz" es un grito para que le siga el cuerpo, es una orden.

Luego, como en el rugby, se placará todo aquello que huela a incertidumbre sobre sus efectos beneficiosos para nosotros. 

Al final, la búsqueda crónica de la felicidad no es más que un sistema defensivo.
El "yo quiero ser feliz" va más por lo que se filtra. 

La campaña es ruidosa, como toda proclama, como todo comportamiento que contiene un miedo detrás, la reciente infelicidad y su fragancia...

Y es un primer movimiento inteligente, dejemos de permitir la entrada por nuestros flancos vulnerables. 

Sellemos las fugas.

Y una vez aprendido... volvámonos a reconciliar con la infelicidad.
También está allí, a la vuelta de una esquina, la hemos de acompañar un rato, porque los noviazgos con la felicidad duran menos si los extendemos a toda costa.

Hagamos tazas de "tengo unos cuantos miedos", "felicidad, deja una nota cuando te vayas",
"unhappines, I will learn to hug you...

La infelicidad es real, existe, y hay que saber alternar con ella y llevarla de copas. Si no se le tiene miedo se acaba yendo con otro...


Probemos a decir "Yo quiero ser infeliz!", así, en broma, dislocando al destino y tendiéndole una gran trampa cómica (!)

1 comentario:

Aida Prelgauskaite dijo...

...el yin y el yan, el masculino y el femenino, el frío y el calor... así como también la noche y el día...
Creo que la felicidad no puede existir sin la infelicidad... son dos polos opuestos pero necesarios, y la verdadera felicidad en realidad es conseguir ese punto medio entre uno y el otro, ni muy arriba ni muy abajo...conseguir el estado de La Paz y la quietud tanto mental como emocional es como veo yo la felicidad verdadera.

"La vida es como un piano, no podemos tocar solo las teclas blancas y rechazar las oscuras, tenemos q integrar también las teclas negras para disfrutar de una hermosa y completa sinfonía.