martes, 14 de febrero de 2012

Escperimento

Flechas perpetuas en una carretera, vehículos que llevan cero coma uno de trascendencia en su maletero. Esa trascendencia que busco yo o cualquiera que cuenta algo a un auditorio. Rascarse la imaginacion y la memoria, o agitar el presente para que salga algo. Corrijo una Q mal pulsada con mi pulgar. La Q es extraña a las demás letras, vete a saber su familia. Y el pulgar, ese nuevo empleado al que el iphone hizo escritor. Mientras yo tecleo, puede que cien mil personas también en una sala obicua, escriban robótica y líricamente al mismo tiempo, como un ejército contra mi originalidad. Ganarse la vida con esto, este levantar la mano entre la marabunta de escribas, tiene visos de sorteo de la lotería mundial. Mi último invento, ante mi alopecia literaria, escribir cinco minutos a cuenta atrás al día y no más, es un experimento psicológico en mí, para ver si así escribo al menos, media página al día.

1 comentario:

Yves Gerbeau dijo...

Tot escrit sempre ha de tenir una Q per ser retrointeressant. Q de Qwerty, és clar.